CFK: “pasamos dos pandemias, la del macrismo y la del coronavirus”

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Cristina cerró el Plenario de la Cámpora en vísperas del día de la lealtad peronista

El Mensaje de CFK a la Juventud

Quería venir a este Encuentro Nacional de Juventud, a este cierre del plenario, en vísperas del 17. De otro 17. Sé que van a estar en la Plaza. Pero es importante que cuando mañana vayan a la Plaza a recordar esa gesta histórica fundacional de nuestro movimiento, no vayamos con una actitud meramente recordatoria, casi nostálgica. De ningún modo. Pese a tanta diatriba, tanto análisis enjundioso en pantallas de televisión, el peronismo, le pese a quien le pese sigue hoy más vigente que nunca.


Porque esa propuesta, esa idea que tuvo la impronta de incorporar a los trabajadores al sistema de decisión de la política nacional sigue hoy más vigente que nunca.


Ahora, la derecha en Europa dice que la culpa de que las cosas vayan mal la tienen los inmigrantes. Acá nos dicen que la culpa la tienen los derechos de los laburantes. Minga. No es cierto. Es la concentración cada vez más horrorosa del capital. Hoy lo denuncia el Papa Francisco y habla de la locomotora descontrolada que marcha hacia el abismo.


El peronismo es una alianza del pueblo, una articulación entre el capital y el trabajo. Donde el Estado sabe que debe regular y fallar a favor de los trabajadores.
Hoy, esa propuesta del peronismo adquiere un volumen que excede nuestras fronteras. Una idea profundamente humanista, social, cristiana. Eso fuimos, somos y seremos.


Necesitamos una refundación en la Argentina de aquel pacto entre los trabajadores y el capital. Ya probaron con un Gobierno que decía que los empresarios van a salvar el país. Miren lo que nos pasó: entramos de vuelta con el Fondo Monetario Internacional y estamos con un endeudamiento que, sumado a la pandemia que sufrimos, estamos como estamos.


Nuestro Gobierno cumplió las 3 pruebas de ácido: la incorporación de millones de puestos de trabajo, la movilidad social ascendente, generando una importante clase media con mejores condiciones salariales y laborales.


La otra prueba del peronismo es la incorporación de los jóvenes. Yo me incorporé en los años ´70 cuando no había democracia, estaba prohibida la política. Ustedes se incorporaron a la política en plena democracia.


La tercera prueba del ácido peronista es que Perón nunca permitió el ingreso del Fondo Monetario internacional a la República Argentina. Y Néstor pagó todo lo que debía y buenas noches. La política económica la decidimos los argentinos y argentinas en elecciones libres, populares y democráticas.


La pandemia ha dejado un mundo que agravó la situación de concentración y desigualdad que había pero incorporó cosas nuevas: incertidumbre y miedo al futuro. Son dos sentimientos que sacan a relucir las peores cualidades de la condición humana. En épocas de incertidumbre y miedo se generan estos fenómenos de la derecha y la fragmentación política.


El capitalismo es por un lado un sistema de producción de bienes y servicios, que requiere de consumidores. La contradicción en que estamos cayendo es que esta forma de administrar el capitalismo a cargo del mercado nos da cada vez menos consumidores.


Esto es lo que el peronismo sostenía siempre: la necesidad de que sea el Estado, la política, no el mercado, las corporaciones, el que regule la vida de las sociedades para que puedan acceder a un nivel de vida posible y merecido como seres humanos. Eso es el peronismo.


Las mayorías se vuelven a reconstruir cuando se hacen cargo de las demandas de la sociedad y las necesidades que tiene el pueblo. Que es la única manera d construir mayorías. Aquí, en Alemania y en China también.


Por eso quería venir hoy acá a reencontrarnos después de tanto tiempo de aislamiento, de sufrimiento, de gente que no quedó bien porque nadie queda bien después de tanto tiempo encerrado, sobre todo cuando hay carencias no sólo económicas sino también afectivas.


Quería venir por eso también, para que en el ejercicio de esa militancia de volver a convocar a la sociedad a que participe, pero como decía Máximo hoy en Villa Palito: que lo haga por los que nunca les mintieron. Podrán decir cualquier cosa de nosotros, menos caretas y mentirosos. Nunca lo fuimos ni lo seremos.


Estamos en un momento histórico, compañeros y compañeras, no solamente en la Argentina sino en el mundo.


Hay un mundo diferente y hay una necesidad de reformular hacia dónde va este mundo. Por eso creo que el peronismo, nuestras ideas, nuestra historia, cobra frente a esta nueva realidad una inusitada vigencia.


¿Qué rol cumple el Estado, quién conduce, quién regula, quién establece las reglas en esta producción de bienes y servicios que hace el capitalismo? ¿El mercado y las corporaciones? ¿O el Estado y la política? ¿La economía o la política? Esta es hoy la discusión.


Es necesario que aquellos que se han pasado denostando al peronismo y señalándonos con el dedo y que han fugado al exterior PBIs enteros, se hagan cargo alguna vez de lo que han hecho y ayuden a que la Argentina vuelva a reconstruir después de las dos pandemias que pasamos. La del macrismo y la del coronavirus.


Necesitamos una reconstrucción nacional que vuelva a ordenar las grandes coordenadas que teníamos y que supimos construir. La de un país donde había movilidad social ascendente, donde los pibes tenían una computadora en el colegio, donde tenían expectativas de una vida mejor, donde llegamos a 5,9 de desocupación allá por el 2015.


Retomemos la discusión política en serio. Hemos estado más de un año encerrados en nuestras casas donde el interlocutor era la pantalla del televisor. Nada bueno puede salir de ahí. Es necesario volver a la discusión, a la participación, al debate.


Tenemos que hacer el gran esfuerzo y trabajar mucho. No solamente para el 14. No, no, no. Tenemos que trabajar en serio como hicimos siempre los peronistas: para la historia, para lo que viene, lo que vendrá y para lo que sabremos construir.

Siempre lo hicimos así. Cuando me sumé a la política con la misma edad de ustedes no había elecciones en la República Argentina. Imaginen donde estaríamos si esos jóvenes no se hubieran incorporado a la política y hubieran obligado a que hubiera elecciones en el país. No fueron gratuitas y por donación: fueron por lucha, como todas las cosas en la vida y en la Argentina más todavía.